La cita de Borges que reproduje ayer -sugerida por otra similiar que leí en el blog de Mario Núñez- me ha llevado a otras en las que me apoyo para defender mi modo de entender la enseñanza de la literatura. Copio ahora este fragmento del ensayo de Italo Calvino "Por qué leer los clásicos":
Nunca se recomendará bastante la lectura directa de los textos originales evitando en lo posible bibliografía crítica, comentarios, interpretaciones. La escuela y la universiadd deberían servir para hacernos entender que ningún libro que hable de de un libro dice más que el libro en custión; en cambio hacen todo lo posible para que se crea lo contrario. Por una inversión de valores uy difundida, la introducción, el aparato crítico, la bibliografía hacen las veces deuna cortina de humo para esconder lo que el texto tine que decir yque sólo puede decir si se lo deja habar sin intermdiarios que pretendan saber más que él. Podemos concluir que:
Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que la obra se sacude continuamente de encima.