Siempre me ha gustado ir con malas compañías. En mi Bloglines, en medio de una caterva de sitios políticamente correctos y de orden (entre los que se encuentra el mío, haciendo de la obligación virtud), tengo incluido, en la categoría de "Inclasificables", un blog sin nombre ( ... ) firmado por Nadie. Me alegro cada vez que advierto la notificación de un post nuevo en este blog, siempre con una imagen inquietante.
Hoy he encontrado el cuento La escuela infinita. Buena muestra de la acidez de este contraedublog.