Al empezar la Navidad releí "Nochebuena cincuenta y una", un villancico pagano de Luis Cernuda, como antídoto contra la morbidez que se apodera de nosotros en estas fechas. Hoy he releído el poema dramático del mismo autor "La adoración de los Magos" (de Las nubes), con el ánimo de purgar cualquier caída sentimental en el "buen rollito" navideño en que haya incurrido. Copio de esta inquietante composición su final (el "ellos" del poema son los Magos):
Epitafio
La delicia, el poder, el pensamiento
Aquí descansan. Ya la fiebre es ida.
Buscaron la verdad, pero al hallarla
No creyeron en ella.
Ahora la muerte acuna sus deseos,
Saciándolos al fin. No compadezcas
Su sino, más feliz que el de los dioses
Sempiternos, arriba
Si los versos citados resultan oscuros sin los que los preceden, que sirvan de invitación para leer el poema completo.