Hay días en que el vagabundeo por Internet te regala algún tesoro. Esa excitación que se siente con el descubrimiento parece, por un momento, que vale más que cualquier otra cosa. No hablo de búsquedas dificiles ni de viajes complicados. Muchas veces el tesoro está ahí mismo, al alcance de cualquiera. Pero no se nos había ocurrido que podíamos tenerlo tan cerca.
Esa extraña felicidad la sentí anoche al dar con Gaceta de Arte, la espléndida revista fundada por Eduardo Westerdahl en Tenerife en 1932 y que muere en 1936 junto con tantas cosas. Al descubrirla, he buscado inmediatamente el número en el que se hace la crónica de la estancia de André Breton y del grupo de surrealistas franceses en la isla y de las activiadades celebradas con ese motivo.
